Trump intenta revivir su fallida reforma migratoria en el Congreso para alentar a su electorado antes de noviembre

El mismo proyecto en marzo sufrió dos derrotas. La primera en el Senado, cuando solo 36 de los 51 senadores del partido de Trump votaron a favor de su plan, a los que solo se sumaron tres demócratas. La segunda fue en la Cámara de Representantes, donde el líder Paul Ryan no consiguió los votos necesarios para enviar la reforma al pleno.

Donald Trump se ha caracterizado por lanzar ataques a través de Twitter cuando nadie se lo espera. Y la comunidad inmigrante ha sido uno de sus blancos predilectos, incluso desde antes de la elección presidencial de 2016, cuando derrotó a la demócrata Hillary Clinton. El sábado pasado no fue una excepción.

En medio del escándalo de la investigación sobre la trama rusa, el incumplimiento de su gobierno a la reunificación de 2,551 familias separadas en la frontera ordenado por una corte federal y las grabaciones de su exabogado personal sobre negociaciones para la compra de silencio de una actriz porno entre otros escándalos, Trump amenazó con cerrar el gobierno si el Congreso no le da dinero para construir el muro en la frontera con México. Y este lunes volvió a repetir que no tiene miedo a hacerlo.

Pero no se trata solo del muro, sino de una propuesta de reforma migratoria que ya ha sido debatida sin éxito en ambas cámaras del Congreso y que los republicanos moderados rechazan porque, aseguran, amenaza con hacerlos perder el control tanto de la Cámara de Representantes como del Senado.

“Debemos tener seguridad fronteriza, deshacernos de (la inmigración en) cadena, la lotería de visas, el catch and release, las ciudades santuario; ir a la Inmigración basada en Méritos. Proteger a ICE y a las autoridades policiales y, por supuesto, continúe construyendo ¡pero mucho más rápido, EL MURO!”, escribió el mandatario.

El mandatario insistió este lunes durante una conferencia de prensa junto al primer ministro italiano, Giuseppe Conte, en que “si no conseguimos la seguridad en la frontera luego de muchos años de conversaciones en Estados Unidos, no tendría ningún problema en cerrar el gobierno”.

Por qué lo hace

El 22 de junio Trump le pidió a los republicanos del Congreso –de nuevo a través de Twitter– que no perdieran el tiempo con temas de inmigración hasta que se lleven a cabo las elecciones de medio término previstas ara el primer martes de noviembre, cuando los electores acudan a las urnas para elegir una nueva Cámara de Representantes y un tercio del Senado.

“Los republicanos deberían dejar de perder el tiempo con inmigración hasta que elijamos a más senadores y congresistas en noviembre. Los demócratas solo están jugando, no tienen intención de hacer nada para resolver este problema que tiene décadas de antigüedad”, escribió el presidente. Y agregó que: “¡Podemos aprobar una gran legislación después de la Marea Roja!”, en alusión a una victoria republicana aplastante.

Cinco semanas más tarde, sin embargo, Trump cambia de parecer y amenaza con cerrar el gobierno en septiembre si el Congreso, controlado por los republicanos, no le da dinero para construir el muro en la frontera con México. ¿Por qué lo hace, si sabe que conseguir fondos el legislativo debe discutir su reforma migratoria, un esfuerzo que el mismo pidió detenerlo hasta después de las elecciones?

“Es la misma clase de postura y comentario que (Trump) ha realizado desde el inicio de su campaña electoral”, ha dicho Roberto Izurieta, director de los programas de América Latina y Campañas Políticas de la Universidad George Washington. “Lamentablemente apelar al voto de un sector de la población a la que le encanta este tipo de comentarios, promueve, estimula la división, el prejuicio y el miedo”, indica.

Izurieta agrega que este tipo de estrategia “apela a la base electoral” que puso a Trump en la Casa Blanca, un plan que de acuerdo con sus tuits estaría siendo implementada para ganar la elección de noviembre.

En cuando al impacto que este juego tendría en el resultado tanto para los republicanos como los demócratas, Izurieta advierte que “ambas bases electorales están muy motivadas para la elección de noviembre. Veremos quién saca más gente a votar”.

Derrotas previas

La amenaza de Trump cerrar el gobierno si el Congreso no le da dinero para su reforma migratoria, podría causarle a los republicanos un serio problema en la elección de noviembre.

En el Senado, por ejemplo, el plan de Trump necesita el voto de los 51 republicanos y el apoyo de 9 demócratas para conseguir los 60 votos mínimos necesarios que conviertan en ley el proyecto del presidente. Y Trump no tiene todos los votos.

“Nosotros no apoyamos esta reforma/estrategia, porque no soluciona la incertidumbre que enfrentan los dreamers. Adicionalmente, el muro no garantiza la seguridad frontera”, dijo a Univision una fuente republicana conservadora.

En marzo, el presidente sufrió dos derrotas en el Congreso. La primera en el Senado, cuando solo 36 de los 51 senadores del partido de Trump votaron a favor de su reforma migratoria, a los que solo se sumaron tres demócratas que van a la reelección en distritos donde la mayoría de los electores rechazan regularizar a los inmigrantes indocumentados. La segunda fue en la Cámara de Representantes, donde el líder del partido mayoritario, Paul Ryan, no consiguió los votos necesarios para enviar la reforma al pleno.

El 25 de junio, durante una ventana abierta por los republicanos para solucionar el problema de los 700,000 dreamers protegidos por DACA y concederles un estatus legal de permanencia, Trump sufrió una tercera derrota que llevo al mandatario a radicalizar su discurso.

Más de lo mismo

Los demócratas advierten que los tuits de Trump no cambian el escenario dibujado por el mandatario desde que llegó a la Casa Blanca el 20 de enero de 2017. Y que como en debates anteriores, no apoyarán la reforma migratoria del presidente.

“Es solo una estrategia para apelar a su base”, dice la oficina del senador Bob Menéndez (Nueva Jersey), un exintegrante del Grupo de los Ocho que en junio 2013 aprobó un plan de reforma migratoria que el entonces liderazgo republicano frenó en la Cámara de Representantes. “Él es el único que está hablando del cierre del gobierno en estos momentos”, agrega.

Las organizaciones que defienden los derechos de los inmigrantes se suman a las críticas al presidente por la amenaza en Twitter de cerrar el gobierno si no le dan dinero para el muro y de esa manera cumplir con una de sus principales promesas de campaña a sus electores.

“Está obsesionado con el muro y no tiene ninguna intención de resolver el tema de inmigración”, dice Ben Monterroso, director ejecutivo de la organización Mi Familia Vota. “Él sabe que el muro o las deportaciones no son la solución, pero para sus seguidores representa que está cumpliendo con su promesa de campaña, aunque no esté resolviendo el problema de fondo”, indica.

Monterroso agrega que “también tenemos que ser claros, que el problema no es solo del presidente, también están los legisladores republicanos, en ambas cámaras del Congreso, que
No quieren resolver el tema de inmigración, por lo que intentar utilizar esto como un tema político”.

Mi Familia Vota advierte que, si bien el electorado conoce lo que sucede con el tema, nada impedirá que Trump lo siga utilizando para acusar a los demócratas. Pero que al final del día serán los electores quienes tomarán decisiones en las urnas. “Tanto republicanos moderados como demócratas quieren que este tema se resuelvas tomando en cuenta los principios y valores de Estados Unidos como nación de inmigrantes”, apuntó Monterroso.

La reforma de Trump

La reforma migratoria de Trump propone una partida presupuestaria de $25,000 millones para la construcción del muro en la frontera con México, contratar miles de agentes migratorios, modernizar los puertos de entrada y autorizar “el uso de la Guardia Nacional a lo largo de la frontera sur para construir barreras físicas y proporcionar otro tipo de apoyo”.

Además, incluye un sistema biométrico para controlar el ingreso y salida de extranjeros por los puertos de entrada marítimos, aéreos y terrestres (y perseguir a aquellos que permanezcan más allá del tiempo permitido por sus visas.

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